El antecedente de 2017 que vuelve a aparecer alrededor del apellido Nakis

La detención de Noray Nakis durante su etapa como vicepresidente del Rojo marcó uno de los episodios más delicados de la política reciente de Independiente.

Para comprender algunas de las discusiones que rodean actualmente la candidatura de Luciano Nakis hay que retroceder hasta 2017.

Ese año, Noray Nakis —por entonces vicepresidente primero de Independiente— fue detenido dentro de una investigación sobre una presunta asociación ilícita vinculada a la barra brava del club.

Durante la investigación salieron a la luz escuchas y elementos que la Justicia analizaba para establecer el vínculo existente entre el dirigente y Pablo “Bebote” Álvarez.

Luciano Nakis salió públicamente en defensa de su padre y negó que estuviera relacionado con los negocios ilegales atribuidos a la barra.

Ninguno de aquellos hechos permite trasladar responsabilidades automáticamente a Luciano.

Pero tampoco resulta extraño que ese pasado reaparezca durante una campaña presidencial.

Quien pretende administrar Independiente no solamente debe presentar propuestas.

También debe explicar qué aprendió el club de sus peores etapas y qué mecanismos propone para impedir que dirigentes, barras, negocios particulares y política institucional vuelvan alguna vez a mezclarse.

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